Tres tristes tigres tragaban guacamayas en un trigal

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I

Ultimamente al cielo me deja mirarle las faldas,
ya no camino saltando huecos en la acera
dejando filtrarse todas las luciernagas
ahí de donde los rostros solían venir
quedan ojos fundidos
y agacharse a oler el asfalto es lucha perene.

¿por qué levantarse sin ver otra sombra rescostada en la hierba?
porque para saltar no se necesita estar vivo
porque mi verbo se ha vuelto “el pasaba”,
entonces asi bino vevo en el fondo,
y la neblina incandescente…
ahora
¡estalla entre las piedras!

pues nadie se ha vuelto ciego desde ayer
de donde emanó santa vida mia
el calor futuro de un aroma perdido
un como cuando, un como porque, un como en que, un como donde
asi como una “,”

II

Cuando se rompe el día quedo yo,
y si la negrura de la cama se mancha de color
las olas se la llevan,
mas siendo olas de calma que de mar.

Así cuando ya no hay nadie y las memorias reinan,
los momentos son cortos,
los estados existen sin gloria,
como en mis ayeres de verbo, o mi pasado de sustantivo.

que fácil es no ser cuando se es dentro de uno mismo.

III

De aquí se salta hasta mañana,
donde dios será el fantasma de Dios
sin muertes ya mas, sin vidas !mejor aún!
ahora en los ojos, al rato en los viajes.

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