Poliamor

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Motivo de vida
Si partimos de la premisa que todos somos esencialmente distintos, las relaciones entre todas las personas serán por lo tanto esencialmente distintas todas.
Usemos la metáfora de los rompecabezas, cada pieza está diseñada para ser distinta y encajar solo en un lugar determinado, esto la hace formar parte de una imagen mayor, ignoremos por ahora la idea de que existe un propósito mayor que conforma esta imagen en la metáfora.

Esta premisa puede llevarnos facilmente a escoger como el motor de una ética de vida la experimentación. Somos cuando probamos cosas nuevas, cuando interactuamos con otras partes del rompecabezas se manifiesta otra parte de nosotros en la forma de reconocimiento, pues necesariamente cada uno ha tenido una experiencia única de existencia comunicable para aquellos dispuestos a escucharla. Considerando esto y lo dicho en el párrafo anterior podemos concluir que nuestra vida debería estar encaminada a este descubrimiento de uno mismo a través de los otros. Queremos por lo tanto ir con otras personas, a otros lugares, emprender proyectos que nos permitan profundizar estas relaciones, queremos conocernos como colores que se complementan unos a otros,  que se contrastan, que se repudian, se engrandecen, se achican, aprenden unos de otros y todos los espectros de posibilidades que ofrece la aleatoriedad(otro tema).
Así pues el tiempo(nuestro único recurso real) que le dedicamos a otros debería estar encaminado a esta meta. Debo aclarar que no es es la cantidad de experiencias lo que queremos maximizar, lo que estoy diciendo es que cada vida tendrá su propio propósito o serie de propósitos(o falta de, que también es un propósito) que cumplir. Esta debería ser la flecha que nos empuje a decidir como y con quién interactuar, a quién dedicarle tiempo.

Amor

El proyecto más grande y más noble que podemos tener.
No menos supeditado a esta filosofía, sino que sujeto a ella amplía su capacidad de expresiones, lo extiende más allá mucho más allá de lo que las necesidades animales, sociales, históricas, culturales y el arte o la religión lo ha llevado. Se amplía con una nueva visión que permite su experimentación en cada persona en forma distinta, no hay un amor, sino hay Amor que vivir conforme a estas necesidades de vida, conforme a esta flecha o falta de.

Ser
¿Qué hay de los que carecen de esta flecha? Quienes no tienen una brújula clara están destinados a perderse en los caprichos de la otredad, lo que no son ellos ganará poder sobre su destinos en cuanto dejen de ser algo concreto y lo perderá en cuanto su ser esté solidificado o codificado en comportamientos, gustos, filosofías de vida, exclusiones, los si y nos de los que habla Kundera. Esta definición limitante es una de las enemigas de la experimentación, nos acerca a nosotros mismos mientras nos aleja de los demás, ellos la mejor fuente de variación y aleatoriedad, requisitos necesarios para la experimentación de cosas nuevas, dejaran de imbuirnos con su diferencia, de mostrarnos ese otro lado de nosotros mismos.
La naturaleza lo sabe y castiga a las poblaciones animales cerradas en si mismas(como en las islas) con menor capacidad de adaptación, las especializa en el nicho en el que viven, las vuelve sensibles a los cambios, las debilita frente al siempre cambiante universo. En cambio aquellas poblaciones que interactúan con otros se vuelven fuertes, más sanas, más capaces de enfrentarse a lo que sus constituyentes se enfrenten individualmente, serán más que la suma de sus partes.
Esto mismo nos sucede cuando nos especializamos por falta de diversidad, cuando nos cerramos a unos le damos la espalda a todo lo que otros pueden enseñarnos, mostrarnos en la vida.

Amor
Si queremos una vida bien vivida, por lo tanto nuestro concepto de amor debe cambiar a uno que lo libere de sus ataduras y le permita florecer en cada interacción, con la aceptación total de esta búsqueda de las experiencias individuales.
Vivamos más amando más a más personas.

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