Plantastic

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Salieron, la noche era fría y pasarle cobertura a las niñas era natural. Los 4 estaban confundidos, lo único que había era risas y aventarse juguetonamente contra el pasto. Bailar intercambiando hombros, verse a los ojos con cervezas y dejarse ir a poner música, compartiendo tiempo, aire y luces neón arremolinando el humo de sus alientos en una sopa de coqueteos sin dirección.
Pobres de ellos con sus egos poseedores confundidos por su corazón alegre, encantado igual con la amabilidad de un rostro y del otro. Pobres de ellas con sus estómagos implosionando en el abrazo de medio brazo de uno y otro, aleteando los ojos con una pasión creciente por la droga en pares que se les ofrecía.
El recibidor de su casa parecía un mostrador de hotel, con un oso gigante mostrándoles su cuarto, no habría paz en esa casa esa noche, no habría posesiones, habría un comunismo de amor.
Las respuestas llegaron con la mañana, con los cuerpos acurrucados, con la marca del olor de ambos y el perfume del aroma de ambas en uno y otro, con el beso matutino, las bodas veraniegas y las parcelas compradas en pares en el cementerio.

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