eh shi

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Ay tonto yo, que olvido mi inspiración más grande.
Caminaba solo por México cuando oí un “ay noooo” grabado en mi cabeza. Después vi la luna haciendo tanto sentido tan derepente y tan intensamente que no pude hacer nada sino caer rendido en su divertida melodía toda atiborrada de la sombra de tu sombra, con apenas sustancia suficiente para sostenerme, apenas iluminada tenue y dulce por ti como lo hace ella pero en vez de luz plateada, rayos de día dorados por exposición excesiva, presionando suavemente el rostro contra el cielo de pura suavidad azul.
Como un abrazo de toalla con suavizante
Dormir en sábanas limpias y calientitas

Como quitarse los zapatos apretados al final del día
Un mensaje aleatorio imaginario
El suave tocar de una mano cuidadosa
El reflejo interior de una vibra armoniosa 
El lento palpitar de mente aturdida
Las marcas livianas de una mordida

Bueno, así más o menos, todo lo que me permitan robar las palabras envidiosas de la lejana realidad.
Casi una nada, pero lo intento porque necesita decirse, porque aqui adentro solo puede pudrirse en la malsana trampa llena de voces ahogadas, en el fondo junto con los arrepentimientos y otras cosas tristes.

Pero es que me ha gustado caer lento y profundo, empujándome en el aire hacia la oscuridad que promete tu nombre en susurros, nadando de muertito entre las postales marcadas con tu sello, con la bondad que me dispensas, alimentando la tierra donde está enterrada mi soledad, esperando que de su esteril yerma brote un dulcecito para los ojos, apenas un granito de azucar pintada, para mantenerme joven, lleno de energía y listo para desenfundar la cara.
Nunca se va, a veces descansa mientras los demás trabajan, pero siempre está ahí. Pienso en hechizos y otras cosas que no son de Dios, pero nah, tú jamás.. Tú no. Tu si.  

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