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Él era Superman podía contener una explosión con sus manos, una continua explosión atómica sucediendo una tras otras dentro de sus manos, él era Superman y sus manos comenzaban a derretirse.
La consumió con su super aliento de una sola aspirada. Ahora vivía dentro de Superman, su super cuerpo podía contenerla pero la radiación empezaba a hacerlo viejo rápidamente.
Era momento de salir al espacio, dejarla libre, ponerla en medio del cielo nocturno para siempre.
Cruzaría el sol, Júpiter, el Voyager 1, Alpha Centauri atravesaría la fría oscuridad interestelar hasta la nebulosa del caballo, donde la dejaría para hacer brillar el ojo del caballo como si estuviera eternamente enamorado.
Cuando volvió a la tierra ya no había nadie, encontró un eterno paraje salvaje vacío de toda vida, el sol había callado toda actividad en la superficie, el sol era lo que lo hacía fuerte, lo odiaba por darle vida y quitársela a todo lo que una vez amó.

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