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Gigante de 2 patas con botas azules es el dueño de la niebla gris que cubre el color de todas las cosas.
¿Porque construyes castillos en tu frontera? Pregunta un hombrecito café.
Castillos hermosos azules como las botas de gigante. Dice el gigante.
Un embalce pedregal de montañas suavizadas por la lluvia contiene la respiración mientras su apariencia de roca amable crece conforme el gigante le da formas fantásticas.
Gigante come piedra, gigante construye mucho bonito con piedra.
Lo sé gigante, pero un día tu altura no te va a bastar para seguir hablando conmigo.
Gigante te extrañará mucho, hombrecito café, gigante siente que su altura ya no basta aunque aun pueda verte. Pero Gigante no soporta la luz.
No dejaba de llover sobre su cabello chorreando gotas de nubes hasta las orejas, gotas que presumen una frontera visible en el horizonte.
Ve a las montañas a lo lejos, la luz en la fuga de nuestra vista brilla con arcoiris lejanos.
A gigante le gusta, gigante siente frío en los ojos con la luz, pero gigante tiene que tapar la luz con rocas de montaña humedecida, es lo que gigante hace cuando la luz lo lastima.
Las nubes se ván, ya casi está aquí el sol con su brillo en los charcos y el color de las plantas regadas sobre el suelo con la sed calmada, tus ojos se acostumbrarán y podrás vivir feliz con su calor sobre la cara.
Las nubes se esfuman en un instante y los colores limpian sus figuras. El gigante usa todos sus dedos para proteger los ojos.
Gigante contento ahora quiere dormir, gigante muy muy muy cansado.
Cae de bruces destrozando el lado norte de su muro, queda tirado con las enredaderas abrazándolo al suelo, alimentando con su polvo los campos y valles a donde es arrastrado en su desaparición, lo respira el hombrecito cuando ya no queda nada mas que una nube de sus ojos.
Esta luz a lo lejos le daba vida al suelo, con su brillo sobre mi cara ciega, lo cubre todo de blanco, ¿Por qué me hace esto?
El tiempo con tormentas que no presumen frontera parece una historia que le pasó a alguien más, el hombrecito brilla hasta consumirse en una pira que blanquea todo a su alrededor con la fuerza de las chispas acumuladas en sus ojos, chispas del horizonte dorado y de colores.

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