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Tengo veintitantos y tengo el alma vieja. 
Necesito consumir raspaduras de fotos y paletas de colores del desván de la abuela.
 Tengo un grabado a madera por corazón.
 Mi cerebro está atascado de imágenes de un pasado que no es mio.
 Bailo como me enseñaron los apaches y otras tribus de una tierra en la que no nací. 
Hablo en poemas incomprensibles y le recito al mundo para que no me entienda.
 Me dijeron que solo se puede disfrutar estar feliz y yo con los ojos vacios hacia la tarde que me despeina me sentí hermoso. 
Lo que sé de matemáticas lo aprendí de las repeticiones gráficas que alaban las caras más profusas de la naturaleza. 
Y mi amor?
 es de plata sobre gelatina 
Y mis quejas?
 todas con una sonrisa 
 Yo soy la letra de una pluma entintada frente a la melancolía de dios y tu nunca serás yo.

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