1 hora y media

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Le visitó como a las 11 y media de la noche creo, platicaron un ratito haciendo plática forzada, las manos en las piernas jugando nerviosas, unos minutos después las venas dentro de ellas silenciarían su palpitar para que la piel ahora fría conociera el frío ajeno. Eran las 12 y estaban muriendo de las extremidades al núcleo de su cuerpo, hablando nimiedades y muriendo, aburriéndose la sangre hasta detenerla, cuando se besaron los labios estos ya no se movían, el rigor mortis amorosis volvía polvo el interior de sus bocas, colapsando por dentro con una sonrisa de dientes grises en una nube negra.
Para la 1 de la mañana quedaba un cascaron de estatua con un texto flotando que decía: “Alegoría de tus quereres” la luna iluminaba la palidez de sus superficies y hacía brillarles las esferitas de cristal plateado en las cuencas oculares apuntadas una contra la otra.

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